miércoles, 1 de diciembre de 2010

Del autogolpe al autodespido

Los gobiernos en el Perú suelen dejar como herencia cosas buenas y cosas malas, en resumen, una desazón por no poder decir, al finalizar éste, que acertamos totalmente en elegirlo cinco años atrás.

El saldo del gobierno aprista no escapa a ese diagnóstico. Tenemos una economía que crece año a año, que ha soportado con fortaleza la crisis mundial (¿quién la ha sentido en el Perú?), la pobreza extrema se ha reducido ostensiblemente, los sectores emergentes, esos que retratara años atrás Hernando de Soto en “El otro sendero” siguen siendo un pilar de nuestro desarrollo y han crecido y en muchos casos se han formalizado.

El empeño puesto en mejorar la educación pública no tiene parangón, Fujimori construyó muchos colegios, centrando sus esfuerzos en la infraestructura y Toledo duplicó en su quinquenio el sueldo de los maestros, dándoles mayor bienestar y tranquilidad para trabajar.

Este gobierno mejoró emblemáticas unidades escolares y otros centros educativos, invirtiendo en infraestructura, propulsó el programa para dotar de una laptop a muchos niños escolares de regiones lejanas a la capital, se enfrentó valientemente a la nefasta influencia del Sutep para mejorar la calidad de la enseñanza y creó la Carrera Pública Magisterial, que premia con mejores sueldos y oportunidades a los maestros que se capacitan y obtienen mejores notas en los exámenes periódicos en los que son examinados.

Brindarles a los escolares de colegios públicos una educación de calidad similar a la que reciben quienes pueden pagar un colegio privado es un mérito que no se puede negar y que dará sus frutos en una década, cuando estos niños bien educados puedan mediante su propia capacidad e instrucción, ascender socialmente, vencer a la pobreza y darle a sus propios hijos una mejor vida que la que ellos encontraron al nacer.

Sin embargo, tantas buenas noticias están teñidas malamente por un demérito inocultable que aún –felizmente- consigue asquearnos: la corrupción. Los ejemplos de funcionarios públicos que asumen un cargo con el fin no de servir sino de servirse de él son muchos y parecen ser más en este quinquenio que en los anteriores ¿o es que hemos olvidado los casos de gobiernos anteriores?

El último caso que nos ha hecho comentar, de seguro con mucha indignación, es el del ex ministro del Interior y ex Presidente de Essalud, Fernando Barrios. Fue nombrado Ministro del Interior por el Presidente Alan García, cuando ejercía la Presidencia de Essalud. Cualquiera pensaría que si aceptaba tal nombramiento, debía renunciar al cargo que ejercía para asumir el ministerio pero no, se fingió un “despido intempestivo” para que pueda cobrar 89 mil soles de indemnización. Como agravante, faltaba un día para que su contrato venciese.

Essalud está bajo el régimen privado. Si alguien es cesado por voluntad unilateral del empleador, tiene derecho a ser indemnizado; sin embargo, Barrios era el Presidente de Essalud y es quien formaba la voluntad del empleador por lo que no podría argumentar que fue despedido por voluntad unilateral del empleador pues ésta se formaba por su propia decisión personal. Ahora aduce que firmó papeles sin mirar, que ya tenía puesta la mente en el Ministerio del Interior, en fin, me pregunto ¿y si los papeles que firmaba recortaban en algo la compensación por tiempo de servicios que le correspondía recibir, habría mostrado la misma negligencia?

Un autodespido que nos trae, por comparación fonética, el recuerdo del autogolpe del 05 de abril de 1992.

A raíz de este caso se ha hecho público por el blog “Desde el tercer piso” que la hoy Jefa de Sunat, Nahil Hirsch cobró una cantidad parecida por el mismo concepto cuando dejó de ser Jefa de Sunat para pasar a trabajar a Conasev, institución de la cual regresó a Sunat años después.

¿Será una práctica más común de lo que creemos esto de “despedirse intempestiva o arbitrariamente”? ¿cuántos funcionarios públicos más habrán recurrido a esta forma de terminar su vínculo laboral con una institución del Estado para pasar de inmediato a trabajar en otra institución estatal?

Estos escandalosos casos de corrupción o por lo menos de mal uso del cargo público salpican con mucha mugre a un gobierno que tiene también cosas buenas que exhibir, como ya lo expuse al comenzar este artículo.

Y es inevitable recordar los petroaudios, que se trajeron abajo al entonces primer ministro Jorge del Castillo e involucraron a funcionarios de muy alto nivel de este gobierno, el caso del ministro Allison y sus vínculos precisamente con Petrotech, el polémico indulto al empresario televisivo José Enrique Crousillat firmado por el entonces Ministro de Justicia Aurelio Pastor en razón de la enfermedad del mencionado señor que se exhibió luego gozando de cabal salud en un supermercado de la exclusiva playa de Asia o antes, le fueron tomadas fotos haciendo uso del gimnasio de la clínica que lo albergaba.

La corrupción que se le achaca a este gobierno puede ser el punto débil de la candidatura de Mercedes Araoz, una persona con méritos suficientes para ser Presidenta del Perú. La lentitud con la que avanzan las investigaciones del caso de los petroaudios abona a una sensación de impunidad que no debería darse en un país con separación de poderes. La justicia debe actuar prontamente para que ese caso sirva de ejemplo a otros funcionarios públicos que pretendan en algún momento beneficiarse indebidamente de los bienes públicos.

El tema de la lucha contra la corrupción debe ser uno de los más discutidos en la campaña presidencial que se avecina. Queremos oír a nuestros candidatos pronunciarse firmemente sobre dicho tema.



Ricardo Villanueva Meyer Bocanegra

miércoles, 11 de agosto de 2010

Armando Robles Godoy. El fin de su mejor película.

Armando Robles Godoy ha muerto. La noticia no nos ha sorprendido y no lo

digo por su edad sino porque una vez más la imprudencia de un conductor que

lo atropelló y le causó estragos que poco a poco fueron minando su salud, lo

hizo estar muy grave en los últimos días.

Hijo del autor del Cóndor Pasa Daniel Alomía Robles y de la cubana Carmela

Godoy vivió en Chosica desde los diez años.

Publicó tres novelas y las colecciones de cuentos Veinte casas en el cielo,

El amor está cansado, La muralla verde y otras historias, Un hombre flaco

bajo la lluvia, 12 cuentos de soledad.

Quienes peinamos menos canas que las que llevaba él muy largas y

muy orgulloso, lo conocemos más como cineasta. Fue el verdadero precursor

del cine peruano, fue el que abrió el camino a los que le siguen en esta

lucha que es cada vez menos difícil. Nos debe llenar de orgullo ver la gran

cantidad de cineastas peruanos que van logrando reconocimientos en el

extranjero pero nunca debemos olvidar al precursor de este

movimiento llamado Armando Robles Godoy,

Aún recuerdo que en el aniversario de Miraflores, el año pasado, cuando se

lo distinguió como ciudadano ilustre de nuestro distrito, bromeando por un

buen número de condecorados póstumos, al terminar su discurso de

agradecimiento dijo: "agradezco al alcalde Masías, a la Municipalidad, por

este homenaje póstumo", arrancándonos una carcajada.

Así fue nuestro ilustre vecino, un rebelde con causa hasta el último día de

su vida. Por eso, imaginaremos un FIN en el centro del ecran y saldremos de

esa sala imaginaria con la nostalgia de haber visto un gran filme que se

terminó pero que recordaremos y comentaremos por mucho tiempo.

Que descanse en paz.


Ricardo Villanueva Meyer B.

viernes, 30 de julio de 2010

LOS PERUANOS EN LA INDEPENDENCIA AMERICANA

Quiero hoy recordar a los peruanos forjadores de la independencia


americana, para que aquellos que dicen que los peruanos tuvimos que

esperar a que nos vengan a liberar desde fuera, sepan que ello no fue

así sino que el Perú y Lima eran el centro del poder español y la

independencia de las otras naciones no estaría segura si no se vencía

también en el Perú.


Vamos a recordar a algunos de los peruanos que hicieron suya la causa

de la gran nación americana y lucharon en la independencia de países

hermanos.





Fray Melchor de Talamantes, precursor de la independencia de México

nació en Lima, Perú, en 1765. Se graduó en Filosofía y Teología en la

Universidad de San Marcos. Estando en México llegó la noticia de la

invasión de Napoléon a España. Ante este hecho, él y varios más

propugnaron que ante la captura del soberano de España, la soberanía

había vuelto a las colonias. Obtuvieron un respaldo inicial incluso

del propio virrey pero los conservadores tomaron el poder e impusieron

un nuevo virrey. Talamantes fue condenado a muerte por la Santa

Inquisición. Temiendo la reacción ante su ejecución, decidieron

mandarlo a España pero en el trayecto, en Veracruz, cayó enfermo y

murió.





Rodríguez de Quiroga formó parte de la Junta Revolucionaria de Quito

un año después. José de Satta, en Venezuela, trabajó muy cerca de

Francisco de Miranda.





En Argentina, los peruanos José Toribio y Francisco Luzuriaga

colaboraron en la realización de un cabildo en 1810, que hizo caer al

virrey Hidalgo de Cisneros. Toribio fue luego Ministro de Guerra y de

Marina. El arequipeño Alvarez Thomas llegó a gobernar Argentina

después de participar en un cabildo. Otro peruano, José Dorregaray

firmó el Acta de Independencia argentina.





A ellos, sumémosle los que dieron su aporte ideológico a la causa de

la libertad, Juan Pablo Viscardo y Guzmán, con su célebre “Carta a los

españoles americanos”, a José Baquíjano y Carrillo y a Hipólito

Unanue.





Hoy, que los sueños de integración entre las naciones americanas no

viven su mejor momento, esforcémonos en impulsar una integración

entre nosotros los peruanos, un país rico y diverso. Empecemos por

nuestro ámbito más cercano, nuestros vecinos. Celebremos vivir en

democracia, ya que no la hemos disfrutado siempre en estos 189 años

de vida republicana, ejercitándola con respeto hacia el rival,

compitiendo limpiamente. Conseguir el Perú soñado está en nuestras

manos, marchar a mejores destinos también.





Felices fiestas patrias, un gran abrazo.





Ricardo Villanueva Meyer